Con este panorama, el Gobierno deberá presentar hoy los presupuestos de 2002 para los que se ha comprometido a lograr, como mínimo, el equilibrio de las cuentas. Rato prometió hace unos meses que obtendría un superávit del 0,2% del PIB.
Pero la desaceleración de la economía será una dura losa para las cuentas públicas. Los ingresos tributarios siguen cayendo de forma precoupante y Hacienda espera ya que el año cierre con una recaudación inferior a la incluida en los presupuestos del Estado para 2001.
El mensaje ya ha sido trasladado a las comunidades autónomas, que el próximo año deberán tener presente la evolución de los impuestos debido a que elnuevo modelo de financiación hace que su capacidad de gasto dependa en cerca de un 68% de sus propios ingresos por impuestos.
Concretamente, Hacienda ha dicho a las autonomías que la recaudación está cayendo de forma brutal y que la rebaja respecto a las expectativas recogidas en los presupuestos de este año podría llegar a un 4%.
Teniendo en cuenta que los ingresos tributarios del Estado previstos se situaban en 18 billones de pesetas, el desfase en los ingresos podría llegar hasta los 700.000 millones de pesetas.
La impresión es compartida en el Ministerio de Economía; varios altos funcionarios han reconocido en privado que el comportamiento de los impuestos está siendo muy malo debido a la fuerte desaceleración del consumo.
El Gobierno ha reconocido ya que la situación económica actual ha quedado lejos del escenario medio previsto en el plan de estabilidad español de 2001.
Frente a la previsión de crecimiento recogida en ese documento, del 3,6%, la situación actual se sitúa en un 3%, según el dato de contabilidad nacional para el segundo trimestre.
La previsión del Gobierno para el cierre del año, de hecho, ha sido revisada ya dos veces hasta quedar en el 3%, cifra que no llega, ni tan siquiera, al escenario más bajo previsto por Economía en ese mismo plan de estabilidad, que se situaba en el 3,1%.
La explicación que se ha dado a las comunidades para justificar esta pérdida de recaudación tiene relación directa con la ralentización de la economía. El argumento expuesto, de hecho, se basa en la caída del consumo, que ha provocado una reducción de los beneficios de las empresas, una menor venta al extranjero y un desembolso inferior a lo esperado en los impuestos indirectos.
El resultado ha sido un fuerte aumento de las devoluciones por el IVA exportador y una bajada del Impuesto de Sociedades. El menor crecimiento económico también ha afectado a las familias, cuyas devoluciones por IRPF también crecen a ritmos excesivamente fuertes.
Pese a este panorama, el vicepresidente Económico y ministro de Economía debe presentar hoy ante el Consejo de Ministros un presupuesto que respete el compromiso de equilibrio de las cuentas públicas.
Fuentes de Economía han asegurado que, en consecuencia, las previsiones de ingresos para 2002 deberán aparecer sin márgenes de holgura que garanticen su cumplimiento ante cualquier eventualidad.
Habitualmente, las cifras de ingresos recogidas en los presupuestos son más pesimistas de lo que la realidad económica exige. Pero este año, la cifra ha sido catalogada incluso de optimista, sin una holgura que permita salvar un empeoramiento de la economía. |