Salvador Ruiz, que formaba parte del equipo
directivo de la Agencia Tributaria, desempeñaba hasta ayer y desde
marzo de 1999 el cargo de director de Organización, Planificación y
Relaciones Institucionales de la Agencia Tributaria. Inspector de
Hacienda, nació 1960 en Torrevieja (Alicante) es licenciado en
Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y
en Derecho por la Universidad Central de Barcelona.
El nuevo
máximo responsable del organismo recaudador es descrito como un
hombre que conoce la casa y controlador de los temas. Sin embargo,
su nombramiento ha causado cierta sorpresa. La Agencia que pasa a
dirigir tiene aún muchos problemas por resolver, a pesar de que
Ruiz Jarabo, anterior director, supo apaciguar algunas de las
vicisitudes.
De hecho, el nombramiento de Salvador Ruiz y del
nuevo director de la SEPI, son parte de un plan de amplia
reestructuración del Ministerio de Hacienda, que dirige Cristóbal
Montoro. El ministro ha tenido que llevar a cabo esta reforma por
las dos dimisiones en su departamento. Primero, fue Pedro Ferreras
dejó su puesto por motivos personales al frente de la SEPI el 18 de
julio.
Dos días más tarde Enrique Giménez Reyna también
dimitió como secretario de Estado de Hacienda, por el caso
Gescartera agencia de valores que preside su hermana inmersa en un
escándalo financiero y fue sustituído la semana pasada por
Estanislao Rodríguez Ponga como número dos de Hacienda.
Pero
aún no se han acabado los nombramientos. El Gobierno ha decido
esperar hasta después de las vacaciones para designar al director
general de Tributos, cargo que ocupaba Rodríguez Ponga, y ahora
vacante. La terna para el puesto baraja tres nombres: Teodoro
Cordón, subdirector general de IRPF, José Manuel Bunes, subdirecotr
general de IVA y Antonio Beteta, actual secretario general de
Política Fiscal, Territorial y Comunitaria.
Vehículos El Gobierno también aprobó ayer un
plan nacional para el control de los vechículos fuera de uso (VFU) y
la gestión medioambiental de sus componentes con un presupuesto de
43.746 millones de pesetas (263 millones de euros). Hasta 2006,
afectará a más de un millón de vehículos al año que quedarán en
desuso, ya que el 40 por ciento de los turismos actualmente en
circulación tienen más de diez años.
El plan establece la
gestión del vehículo como un conjunto de residuos y precisa la
descontaminación, la reutilización y el reciclaje de los materiales.
Según el Gobierno, fabricantes, vendedores, distribuidores y
aseguradoras, deberán asumir la obligación de recuperar y valorizar
los vehículos fuera de uso, todo ello sin ningún coste para el
propietario final.
Por otra parte, el Consejo de Ministros
dio luz verde a un real decreto que mejora y agiliza la gestión del
patrimonio de la Seguridad Social, compuesto por el conjunto de
bienes muebles e inmuebles de esta administración. |