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         Jueves 21 de junio de 2001




















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Relaciones con Hacienda
El euro llega sin amnistía

Más de cinco billones de pesetas en dinero negro están fuera de la circulación

Marian Palacios.

Dinero negro como el tizón y en cantidades billonarias, tan billonarias que suponen, según previsiones del FMI, entre un 2% y un 5% del PIB mundial. Como la globalización de los mercados, también el lavado de capitales es un fenómeno del que pocas economías escapan. A pesar de las llamadas a la cooperación internacional contra el crimen organizado y los paraísos fiscales, esta práctica crece cada año.

Las autoridades monetarias están empeñadas en conseguir un marco jurídico que garantice los movimientos de capitales y, a la vez, una lucha eficaz contra el blanqueo de dinero negro, reduciendo los nuevos peligros que acechan al sistema financiero internacional, Internet, entre otros.

En España, desde 1995, el número de investigaciones puestas en marcha por el Servicio Ejecutivo de la Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracción Monetaria (Sepblac), adscrito al Banco de España, ha pasado de 89 en el primer año, a 1.311 en 1999, últimos datos disponibles. Durante ese año, bancos, cajas y otras entidades de crédito denunciaron 959 operaciones sospechosas de lavado de dinero. Según la memoria del Sepblac, en total, se detectaron unas 15.000 operaciones susceptibles de ilegalidad.

Si el delito siempre es delito y el dinero negro, dinero negro lo esconda quien lo esconda, a juicio de los expertos no es comparable ni punible en la misma medida la creatividad defraudadora de un pequeño empresario o profesional que las operaciones ligadas al narcotráfico o al terrorismo internacional.

Aunque ni Banco de España ni el Ministerio de Hacienda hacen públicas las cifras sobre economía sumergida, ¿quién no conoce a algún escamoteador de pequeñas cantidades de dinero ganado mediante actividad legal, o profesionales que no declaran la totalidad de sus actividades, o beneficiarios de compraventas, principalmente inmobiliarias, en las que se oculta el importe real a Hacienda?

¿Será posible atajar el fraude cuando llegue el euro? Opiniones hay para todos los gustos, aunque el Banco de España no se pronuncie sobre ello. Algunos analistas pronostican que con la puesta en circulación del euro el dinero negro saldrá de los rincones. Incluso los hay que utilizan este argumento para explicar el nuevo boom inmobiliario.

Entre los asesores fiscales existe la creencia de que los primeros meses de la conversión serán los peores. La mayoría considera que se volverán a ocultar los euros una vez cambiados. Se ha establecido que sólo habrá que identificar a aquellas personas que pretendan cambiar más de medio millón de pesetas por operación, por lo que blanquear en cantidades inferiores será posible sin dejar huella. Los responsables políticos no se cansan de repetir que no habrá amnistía fiscal.

El Sepblac ha elaborado un retrato robot del blanqueador: empresa de sectores innovadores con ingresos millonarios y escasa negocio. De reciente constitución y poco capital social que además usa términos en inglés y conceptos informáticos para su denominación social. Carece de instalaciones y los estractos de sus cuentas bancarias rebosan asientos.

 

Suiza, un islote en medio de la divisa común

Pese a que la mayoría de sus vecinos adoptará el euro el 1 de enero, en Suiza el franco seguirá siendo el único medio de pago legal. Lo aseguró Roland Tornare, director del Banco Nacional suizo, la pasada semana durante un seminario en Berna.

Entro otros motivos, según explicó Tornare, puesto que el tipo de cambio del franco con el euro no es fijo, el vendedor tendría que adaptar continuamente sus precios a las oscilaciones monetarias o ampliar sus márgenes para cubrir riesgos, lo que perjudicaría al cliente.

Anunció que desde el 3 de enero los mostradores de los bancos helvéticos dispondrán de billetes de euro así como los cajeros automáticos de los principales bancos.

Las autoridades suizas han comenzado a recomendar a sus ciudadanos que viajen a la eurozona que cambien sus monedas europeas por francos suizos antes del 31 de diciembre de 2001.

Por su parte, Germain Hennet, miembro del comité Ejecutivo de la Asociación de Banqueros Suizos, advirtió del temor expresado por los expertos de la puesta en circulación de dinero ilegal. Los falsificadores tratarán de aprovechar ese intervalo para poner en circulación sus billetes falsos.

Para Stefan Fassler, de Crédit Suisse, antes o después el euro se impondrá como segunda moneda.


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