El PSOE ha lanzado una polémica propuesta fiscal y se ha
organizado un gran alboroto. El autor es Jordi Sevilla, diputado por
Castellón y responsable de Política Económica y Ocupación del PSOE,
al que no se le puede negar una valentía política poco corriente.
'Nuestro discurso fiscal se había metido en un callejón sin salida',
admite Sevilla. La dirección socialista recupera así la iniciativa y
ha conseguido que el Gobierno se ponga nervioso, aunque también ha
desconcertado a los suyos.
Pregunta. ¿Qué apoyos tiene dentro de su partido la idea
de un IRPF con uno o dos tipos?
Respuesta. De forma bastante clara, el secretario general,
y también la ejecutiva. En la reunión que tuvimos la pasada semana
con el grupo parlamentario hubo siete intervenciones más o menos
favorables a la idea y otras siete bastante desfavorables. No es
justa la conclusión de que el grupo parlamentario fue crítico o
estuvo en contra.
P. Pero es la primera vez que en esta etapa del PSOE hay
una divergencia de fondo importante.
R. Una de las grandezas que tiene un partido democrático
como el nuestro es que esas cosas las hacemos relativamente a la luz
pública, sin sentirnos todos obligados a marcar el paso como ocurre
en el PP. No tengo la percepción de que la inmensa mayoría de
militantes del partido haya visto mal ni la forma ni el contenido
del debate que hemos lanzado. Hemos establecido un terreno de juego
en el que la izquierda tiene que tener voz. Y es verdad que es el
primer debate fuerte, de contenido. Pero, claro, nosotros hemos
hablado de cambio tranquilo, pero de cambio. Lo que no podemos hacer
es continuar diciendo las mismas cosas como si no hubiéramos perdido
las últimas elecciones y no quisiéramos ganar las próximas.
P. ¿Qué le parece el calificativo de 'sandez' que puso el
diputado José Borrell?
R. Pues que es una opinión muy respetable pero que no he
oído a nadie más que la apoye.
P. Comprenda que ha dejado a todo el mundo
descolocado.
R. Ya, pero éste es un cambio en los instrumentos, no en
los objetivos. Los objetivos son los de siempre de la
socialdemocracia: conseguir un sistema en el que paguen de verdad
los que tienen que pagar; que paguen más quienes más tienen; que no
se penalicen las rentas del trabajo, y que tengamos suficiencia
financiera en el Estado. Eso en el pasado se consiguió de una manera
y ahora hay que hacerlo de otra. Estamos planteando no sólo el tipo
único, sino también la equiparación de las rentas del trabajo y del
capital y una reforma del patrimonio para que paguen más los grandes
propietarios. Nuestra propuesta tiene un alto contenido de valores y
de principios de izquierda.
P. ¿No le parece sospechoso que le apoyen la gran banca,
la patronal e ideólogos de la derecha?
R. Un partido que aspira a gobernar debe sentirse
orgulloso de que sus propuestas merezcan un amplio apoyo. La inmensa
mayoría de los ciudadanos ha entendido varias cosas; por ejemplo,
que con el debate que hemos lanzado se ha pinchado el globo de la
reforma fiscal del PP; que el PSOE está dispuesto a ofrecer una
alternativa que mejore las rentas del trabajo y las rentas medias y
bajas, y que, lejos de ser un disparate, las tendencias de futuro
van en esa dirección. No hay por qué sentirse preocupados con ese
tipo de apoyos, entre otras razones porque no son los únicos que
hemos recibido. Las bases del partido, asesores fiscales y
universitarios nos respaldan, y he quedado la semana que viene con
los dirigentes de UGT y de CC OO para intentar disipar cualquier
duda que puedan tener.
P. ¿Se han acabado las ideologías en materia de
impuestos?
R. No, en absoluto. El debate ideológico es el debate
sobre quiénes queremos que se paguen impuestos y quiénes están
dispuestos a mirar hacia otro lado. El debate de las ideologías es
no aceptar que personas como el ministro Piqué eludan el IRPF a
través de sociedades interpuestas; es estar convencido de que quien
más tiene más debe pagar de verdad. Lo demás es un debate
técnico.
P. ¿Son los servicios de estudios de los grandes bancos
los autores de su propuesta como ha dicho el vicepresidente
Rodrigo Rato?
R. El señor Rato es uno de esos políticos con escasos
escrúpulos ante la verdad. Me parece grave que confunda a los
servicios de estudios con la propia banca. Me sorprende que saque un
viejo falangismo anti-banca, precisamente él, y me preocupa que dé
lugar a una caza de brujas contra cualquiera que discrepe de sus
opiniones. El vicepresidente Rato se muestra demasiado nervioso,
será que políticamente le hemos hecho daño.
P. Pues él asegura que lo que pretenden es que nos
olvidemos de que el PSOE se opuso a su rebaja de impuestos.
R. Nunca he negado que una de las razones por las que
lanzamos esta propuesta es porque teníamos una sensación de que
nuestro discurso fiscal se había metido en un callejón sin salida.
De todas formas, a mí me da mucha tristeza oír a un vicepresidente
económico del Gobierno diciendo las tonterías que dice. Creo que un
responsable político de un partido como el PP, que prometió tres
tramos en el IRPF y tenemos seis, que prometió un tipo marginal del
40% y tenemos el 48% y que tolera en el Consejo de Ministros a
optimizadores fiscales que eluden el pago del IRPF a través de
sociedades interpuestas, no tiene autoridad suficiente para
descalificarnos de esta manera.
P. ¿Qué harían con situaciones fiscales como las del ministro
Piqué?
R. Utilizar una sociedad instrumental para pagar menos
IRPF por la compra de un chalé es un escándalo. Lo mismo se puede
decir de otros altos cargos del Gobierno. Piqué y sus amigos
pagarían IRPF con nuestra propuesta, cosa que ahora no están
haciendo. Nuestro modelo fiscal evitará trampas como las del
ministro Piqué.
P. ¿No es la suya una oferta electoral a destiempo?
R. Sería así si hubiéramos presentado un modelo cerrado,
con todos los datos. Pero no queríamos lanzar un debate impositivo
cerca de las elecciones, porque, conforme se aproximan, la
credibilidad del mensaje de los partidos disminuye. No se trata de
entrar a una puja electoral a ver quién rebaja más los
impuestos.
P. ¿Y van a bajar ustedes los impuestos? Rato no se lo
cree.
R. Bueno, pues si ésos son todos sus argumentos... Yo creo
que él sí que no va a ser capaz de bajar la inflación en España, por
ejemplo, y ante su propia incapacidad quiere proyectarse sobre los
demás. Pero ésta es la diferencia entre un Gobierno agotado,
desgastado, y una alternativa que tiene ganas, ideas, proyectos e
ilusión por gobernar este país en el año 2004.
P. ¿Es consciente de que el tipo único no se ha aplicado
en ningún país del mundo?
R. Tampoco ningún país del mundo ha aplicado la renta
básica de ciudadanía y nosotros lo hemos incluido en nuestro
manifiesto político. Lo que está pasando en el mundo es que ha
habido una reducción importante de tramos en el IRPF, y eso se puede
hacer de forma conservadora: beneficiando a las rentas más altas y
con una izquierda que va arrastrando los pies, o liderando ese
debate desde la izquierda. El modelo de dos tipos en el IRPF es el
que mejor puede acabar con el problema de las sociedades
interpuestas y es el mejor para introducir la renta de ciudadanía y
vincular más la política social con la política fiscal.
P. ¿Pero mantener la progresividad no tendrá un elevado
coste como dicen los expertos?
R. Depende. Nuestra propuesta es que exista una deducción
en cuota y no en base, al contrario del IRPF que aprobó el Gobierno
del PP, cuyo mínimo vital es regresivo.
P. ¿El tipo proporcional no supone que a los más ricos les
va a bajar más el porcentaje de impuestos que pagan?
R. Cuando uno mira de verdad lo que está pasando con el
IRPF y no la teoría, resulta que personas que ganan más de 20
millones y que declaran renta son el 0,4% de los declarantes. ¿Por
qué? ¿Por qué no hay más personas que ganen más de 20 millones? No,
no. Sí que las hay, pero no declaran el IRPF, declaran el impuesto
de sociedades, cuyo tipo medio efectivo es mucho más bajo que el de
renta.
P. Pues eso suena a que tiran la toalla en la lucha contra
el fraude.
R. No, qué va. Más bien todo lo contrario. Un modelo como
el nuestro tiene la ventaja de que las retenciones se pueden ajustar
mejor y habrá menos devoluciones; la declaración será tan sencilla
que podrá hacerla la Agencia Tributaria a una mayoría, y todo esto
permitirá que podamos liberar efectivos para la lucha contra el
fraude.
P. Entonces, ¿no habrá que ir al estanco a comprar los
impresos, rellenarlos, entregarlos...?
R. Eso será tanto más así cuanto menos aperturas haya a
circunstancias particulares.
P. ¿Van a eliminar las deducciones por vivienda y planes
de pensiones?
R. Este problema habrá que estudiarlo más detenidamente,
aunque tengo algunas ideas claras. En primer lugar, son deducciones
regresivas, favorecen más a las rentas medias y altas, lo que está
muy bien, pero seamos conscientes de lo que estamos defendiendo en
términos de progresividad.
P. Una tarifa de uno o dos tramos puede ser sencilla, pero
necesitará tantos aditamentos para no perder progresividad que se
volverá compleja, ¿no cree?
R. Vamos a ver lo que gana el conjunto del sistema: vamos
a equiparar las rentas del trabajo y del capital, vamos a rebajar la
tributación de las rentas del trabajo, estamos intentando que paguen
más las rentas del patrimonio; y estamos proponiendo un sistema más
sencillo. En conjunto, los beneficios de modernidad, de eficiencia,
de progresividad y de defensa de valores de izquierda superan mucho
a lo que tenemos ahora.
P. Y a la hora de fijar esa renta ciudadana a deducir en
la cuota, ¿qué se va a tener en cuenta?
R. Pues, entre otras cosas, si son personas individuales o
con familia, número de hijos... La importancia de esta propuesta es
que obliga a reorganizar la política social de otra manera. En estos
momentos, las pensiones no contributivas, los subsidios de desempleo
o las rentas mínimas de inserción para la lucha contra la pobreza
están por debajo del actual mínimo vital. Unificarlo es algo más que
subirlo, es darle un sentido de ciudadanía, de que es un
derecho.
P. ¿Y qué tipo van a poner?
R. Eso se lo contestaré dentro de un año.