Los equipos de la inspección
han empezado ya a revisar las devoluciones de IVA desde el mes de diciembre
en pagos que pueden llegar a alcanzar hasta 900 millones de pesetas
por empresa.
Los equipos de la Inspección mantendrán bajo
vigilancia las devoluciones del IVA de los exportadores. Los
datos recabados, entre otros, por el cuerpo de Gestión de Hacienda,
han demostrado la posible existencia de un importante foco de fraude en el
IVA que rodea a las operaciones comerciales realizadas con destino al
extranjero y la Agencia Tributaria (AEAT) ha empezado ya a chequear estas
operaciones para evitar pérdidas de recaudación. Estas devoluciones
de IVA son las que reclaman las empresas de forma mensual para recuperar
el impuesto pagado en exceso fuera de España debido a su actividad exportadora.
Los importes que alcanzan mensualmente estas devoluciones superan
los cien millones de pesetas para un buen número de empresas.
Los sectores sobre las que la Inspección quiere estrechar el
cerco son, principalmente, el de automoción, telefonía móvil,
relojería, oro, joyería y chatarra. Al margen de las empresas
incluidas en estas áreas, las circulares distribuidas entre los
equipos de la Inspección destacan la necesidad de extremar también
el control sobre el resto de sectores empresariales cuando las
devoluciones superen la cifra de cinco millones de pesetas anuales.
Gran número de empresas
Según algunas de las empresas consultadas por EXPANSIÓN, estas cantidades
de 5 millones de pesetas anuales son superadas con gran facilidad
por la gran mayoría de las empresas exportadoras que operan en el
mercado español. Como ejemplo, una empresa con una facturación
cercana a los 6.000 millones de pesetas anuales y una plantilla de
unos 30 empleados, puede llegar a sumar importes cercanos a los 25
millones de pesetas mensuales en devoluciones de IVA.
Aunque el periodo
sobre el que se pretende realizar esta investigación comienza ahora,
lo cierto es que puede afectar a todas las devoluciones pendientes
de cobrar por los empresarios, con lo que los pagos supervisados
pueden abarcar en un buen número de casos hasta diciembre del año
pasado, fecha en la que, además, se realiza la petición de
devolución anual, en la que se cuadran las cantidades declaradas con
anterioridad y está aún pendientes de trámite. Los fiscalistas
consultados aseguran que temen que la decisión de inspeccionar estas
devoluciones del IVA puede retrasar el pago de las cantidades a las
empresas afectadas.
Según sus argumentos, una inspección de este tipo puede durar en
torno a seis meses. Algunas de las empresas afectadas, de hecho, han
trasladado esta preocupación a los inspectores de sus respectivas
ciudades para conocer la evolución qué podría tener esta actuación y
los retrasos que podría llegar a suponer. Todas ellas coinciden en
que les han asegurado que se evitarán los retrasos, especialmente en
el caso de las grandes empresas, cuyas facturas a percibir presentan
cifras de gran envergadura.
Actuación internacional
La decisión de España no sucede al margen
de la tendencia comunitaria. Pese a que España se encuentra entre
los países con mayor aumento de su actividad exportadora y, por lo
tanto, de las exigencias de control de los pagos por devolución de
su correspondiente IVA el mercado nacional ha aumentado en un 1000% sus exportaciones en la última década, lo cierto es que la Comisión Europea
ha lanzado advertencias a todos los Estados miembros para que tengan
especial cuidado con este foco de fugas recaudatorias que supera en toda
la UE los 1,3 billones de pesetas anuales 8.000 millones de euros. El
comisario de Fiscalidad europeo, Fritz Bolkestein, de hecho, ha
adelantado ya, como uno de sus principales retos, la simplificación
y acercamiento de las distintas legislaciones nacionales sobre IVA
para zanjar los peligros de fraude a través del pago de este impuesto
en otros Estados miembros.
España, además, acaba de poner en marcha su sistema de tramitación de
estas devoluciones del IVA exportador a través de Internet. Esta fórmula
permite agilizar los pagos de Hacienda y reduce gran parte de las gestiones
que hasta ahora tenían que desarrollar las empresas para reclamar las
devoluciones. La Agencia Tributaria puede evitar, con este control,
que la novedad y agilidad de la fórmula se convierta en un aliciente
al intento de defraudar.
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