Pregunta: ¿No cree usted que
la polémica sentencia de la Audiencia Nacional, que anuló la
congelación salarial de los funcionarios de 1997, obliga al Gobierno
a variar su propuesta salarial con los empleados públicos?
Respuesta: Sí, indudablemente. Yo creo que la negociación
colectiva en la Función Pública debe ir más allá, trascender a la
mera discusión de porcentajes salariales, pero teniendo en cuenta
que es el Parlamento el que aprueba la ley de presupuestos; es
decir, lo contrario de lo que dice el fallo de la Audiencia
Nacional.
P.: Este año se alcanzará el
equilibrio presupuestario, con lo que quizás el Gobierno ya no
tendrá justificaciones para frenar la subida salarial de los
funcionarios por encima del IPC.
R.: Siempre habrá
diferencias entre la política retributiva de las administraciones y
del sector privado. Las condiciones salariales y laborales de los
empleados públicos son una parte muy importante de la política
económica del Gobierno y, por tanto, están condicionadas a ella.
Aún así, quiero decir una cosa. La sociedad tiene una deuda
muy importante con los funcionarios que, en momentos de dificultades
económicas, soportaron sacrificios salariales.
P.: ¿Pueden convertirse los planes de pensiones y la
retribución variable en una alternativa a los tradicionales
planteamientos salariales en la Función Pública?
R.:
Estamos estudiando estas fórmulas de incrementos salariales que no
sean inflacionarias y que nos permitan salvaguardar el equilibrio
presupuestario. Siempre y cuando sea con el acuerdo de los
sindicatos de la Función Pública.
P.:
¿Se puede decir que el Gobierno está estudiando hacer estas
propuestas a los sindicatos para los presupuestos del próximo
año?
R.: Estamos teniendo reuniones discretas con los
sindicatos para dar un impulso a esta negociación. Si hubiera
acuerdos con las centrales podríamos aplicar estas fórmulas el año
que viene. Quiero que quede muy claro que el Gobierno no busca
imponer nada.
P.: ¿Ha calculado el
Ejecutivo qué parte del incremento salarial de los funcionarios
puede ir al plan de pensiones?
R.: No, todavía no.
Estamos viendo cómo se pueden trasladar los incrementos salariales
que pueda haber a planes de pensiones.
P.: ¿Qué acogida ha habido desde la oposición y las
comunidades autónomas al nuevo modelo de financiación autonómica
propuesto por el Gobierno?
R.: Las reacciones han
sido optimistas y se ha partido de un buen punto en las
negociaciones.Por ejemplo, hay coincidencias claras en la cesta de
impuestos. La base es que el nuevo modelo sea en cierto modo
continuista, por lo que tampoco debe haber grandes saltos.
P.: ¿Qué puede ocurrir con algunos
planteamientos como el de la ruptura de la Agencia Tributaria
solicitado por CiU?
R.: Yo creo que la unidad de
gestión es básica. Es algo que hemos puesto encima de la mesa y
aunque CiU tenía una posición distinta sabe que no vamos a ceder. No
va a haber ruptura de la Agencia Tributaria para crear varias
autonómicas.
Otra cosa es que estudiemos, y a mi eso no me
parece mal, la participación de las comunidades en los resultados de
la Agencia; que tengan una mayor presencia en los consejos para
decidir los planes de la Agencia.
Otros planteamientos, como
la fórmula de reparto del IRPF, son puntos de carácter totalmente
técnico; asuntos sobre los cuales yo creo que ningún partido ni el
Gobierno deben poner un énfasis político que no tiene. Vamos a
ponernos de acuerdo en lo importante.
P.: ¿Se puede calificar de federalismo fiscal el nuevo
modelo de financiación autonómica?
R.: Poner nombres
a las cosas es peligroso. Puede haber connotaciones en otras áreas.
Para mi el nombre no es tan importante. Tenemos el Estado de las
autonomías con un modelo de financiación. En algunos puntos
estríctamente fiscales se puede hablar de federalismo pero no quiero
entrar en estos términos.
P.: ¿Qué
objetivos tiene la ley de cooperación autonómica?
R.:
La ley no va a aumentar ninguna obligación de colaborar. La
cooperación es un deber consitucional. Esta ley servirá para usar
las comisiones bilaterales entre las comunidades y el Estado, e
impulsar las conferencias sectoriales para que haya un
funcionamiento adecuado de las mismas, con posibilidades de acuerdos
entre las comunidades, o sobre su representación en la Unión
Europea. La ley no redefinirá las competencias de las comunidades ni
nada parecido; eso está en la Constitución.
P.: ¿Entrarán en el nuevo modelo de financiación
autonómica los traspasos de competencias pendientes?
R.: El Gobierno quiere que los medios materiales y humanos
que se incluyan en las transferencias de Justicia, las políticas
activas de empleo y la sanidad se tengan en cuenta en el cálculo de
la financiación autonómica. De todas formas, se trata de un tema
abierto, pero que puede tener ventajas indudables.
Por
ejemplo, subiendo la participación en impuestos indirectos a las
comunidades que opten por asumir estos traspasos de competencias,
reconociendo que puede ser más complejo el traspaso en el caso de
las comunidades uniprovinciales.
En esta línea, se podría
llegar a plantear un modelo de doble velocidad para asumir las
competencias restantes. Eso sí, únicamente de forma transitoria, y
que podría afectar a 2002 y a 2003. La idea es zanjar los traspasos
lo antes posible y, a poder ser, a lo largo de 2002.
P.: ¿Las ecotasas y el resto de impuestos surgidos en
las autonomías recientemente pueden hacer peligrar el modelo de
financiación?
R.: No creo. A mí, como miembro del PP,
me puede no gustar un impuesto como la ecotasa, pero como ministro
de Administraciones lo que haré es estudiarlo a fondo y si, después
de hablar con Hacienda, veo que técnicamente no es viable, lo
recurriré.
Eso sí, si estos impuestos sobreviven a los
recursos que se han puesto o a los que se puedan poner, se deberán
tener en cuenta en el cálculo de la financiación, puesto que son un
esfuerzo sobrevenido al normal de la cesión de los otros tributos.
Además hay otros impuestos autonómicos que no han sido recurridos
por la Administración central que también se deben evaluar.
P.: ¿Qué líneas básicas seguirá el
futuro diseño de la financiación local?
R.: Tenemos
que discutirlo en el 2002, pero en mí opinión debemos decidir este
mismo año las grandes líneas, como, por ejemplo, su importe total o
la posibilidad de una cesta de impuestos.
El Gobierno quiere
que las comunidades hagan voluntariamente, porque no se va a imponer
a nadie, transferencias o cesiones de competencias que consideramos
que deben estar en manos de los ayuntamientos. Estos traspasos se
deberían respaldar con financiación de las propias comunidades, como
ellas las recibieron en su día del Estado.
P.: El PSOE exige saldar lo que denomina la deuda
histórica de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. ¿Bloqueará
el Ejecutivo este punto en las negociaciones?
R.:
Este es un tema importante. Lo han dicho estas comunidades autónomas
y el PSOE; nosotros también lo creemos así. Se puede resolver en la
negociación. Nadie ha puesto condiciones para empezar a hablar.
Todos sabemos que es obvio que este es un problema que hay que
resolver y nos sentaremos a tratarlo gracias precisamente a que no
se ha puesto como condición para empezar el diálogo. No será un
obstáculo infranqueable.
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