La falta de adaptación a la moneda única o las
inadecuadas actuaciones adoptadas por las empresas pueden suponer
unos elevados riesgos comerciales para las empresas de la zona del
euro.
Según la Federación Europea de Expertos Contables
(FEE), organización representativa de los auditores en Europa cuyo
miembro español es el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de
España, existen riesgos como el freno de las actividades
comerciales por la falta de funcionamiento de los programas
informáticos, la imposibilidad de que la compañía prosiga su
actividad, el perjuicio a su solvencia y la pérdida de control
financiero. Además, la empresa podría recibir sanciones y rechazos
de sus declaración del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) por no
expresar su documentación en euros.
La falta de cobertura de
las pólizas de sus seguros por daños derivados de la introducción
del euro completan el cuadro de problemas con el que el sector
empresarial se deberá enfrentar.
La Federación Europea ha
llamado la atención sobre la falta de preparación de las empresas a
día de hoy. Según los estudios realizados por la federación, entre
una tercera y una cuarta parte de las compañías europeas no es
consciente de la fecha crítica para el cambio al euro 31 de
diciembre de 2001, que se confunde con frecuencia con el periodo de
doble circulación del euro y de las antiguas monedas nacionales.
La misma proporción no está al corriente de la obligación
legal de elaborar la contabilidad y la documentación fiscal del euro
a partir del 1 de enero del próximo año. Esta proporción aún es más
elevada en el caso de las pymes.
Para garantizar una
adaptación adecuada, la empresa debe tomar conciencia de la
relevancia del papel que juegan sus auditores y asesores contables.
La Federación Contable Europea considera que este ejercicio es la
última oportunidad que asesores contables y auditores de cuentas
tendrán durante la realización de la auditoría anual o de la
preparación de cuentas para aconsejar a sus clientes sobre los pasos
necesarios para pasar al euro y de los riesgos a los que se exponen
en caso de no estar preparados.
Por lo tanto, los auditores
y los asesores contables deberán ayudar a sus clientes a que tanto
su contabilidad como toda su gestión estén adecuadamente adaptadas a
la incorporación de la moneda única. Para ello, según la FEE,
deberán asegurarse de que la empresa tiene garantizada su
continuidad operativa porque su actividad comercial está preparada.
Además, en este último ejercicio antes de la incorporación
del euro, deben analizar si los sistemas informáticos están listos
de forma definitiva y no sólo eventual. Los auditores y los asesores
contables deben certificar que el cliente utiliza los mecanismos de
revisión y control adecuados.
Otra de las áreas en las que
deben centrarse es la comprobación de que la información
económico-financiera exigida legalmente a la compañía esté expresada
en euros. Además, es necesario analizar si el cliente gestiona
adecuadamente los riesgos derivados de la incorporación de la moneda
única.
En el caso de los auditores de cuentas, si no pueden
obtener evidencia de que todos estos aspectos están gestionados
correctamente, los expertos contables europeos señalan que deberían
emitir una opinión denegada o con salvedades. Es decir, no deberían
dar el visto bueno en su informe de auditoría.
Recomendaciones Según la FEE, las empresas
que se retrasen incrementarán sus riesgos operativos, en especial,
si necesitan cambiar o actualizar sus sistemas informáticos. Por
este motivo, la Federación Europea recomienda que el auditor de
cuentas, el asesor contable y otros asesores procuren que los
preparativos se inicien con antelación suficiente y que la dirección
se dé cuenta de los riesgos que corre la empresa si no se prepara
adecuadamente.
Además, según las recomendaciones de la FEE,
estos profesionales deben considerar que se exponen a ciertos
riesgos si no informan adecuadamente a sus clientes.
|