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Opinión
EDITORIAL
Información confidencial
La maldición del dicho popular es que en cada familia hay una oveja negra.
Desgraciadamente, a lo largo de su larga existencia, la Hacienda pública española
no ha podido sustraerse a esa condena. Con desprecio a las normas y a la
deontología, pero protegidos por el descontrol en algunos servicios, varios
inspectores fiscales han entrado en expedientes a los que no debían tener acceso
para usar la información con fines personales. Grandes contribuyentes, personas
físicas y jurídicas eran el objetivo. Es lo que se revela en un informe de los
servicios de Auditoría Interna de la Agencia Tributaria. A lo largo de años,
funcionarios de la Unidad de Estudios Económicos, ahora integrada en la Oficina
Nacional de Investigación del Fraude (ONIF), se dedicaron a acceder de manera
sistemática a las bases de datos para buscar información sobre determinadas empresas
y empresarios. Lo hacían a pesar de las reiteradas prohibiciones que recibieron de
sus superiores, tanto de forma oral como escrita.
Los años de actividad irregular de esta unidad coinciden con los más turbulentos
de la Agencia Tributaria (1996-1998), con los tiempos de las visitas nocturnas a
su oficina del ex director general de la Agencia Tributaria, Jesús Bermejo, y del
posterior cese de su sucesor, José Aurelio García Martín. También fue la época en la
que florecieron los dossieres con información confidencial con los que algunos
personajes de triste recuerdo intentaron chantajear a empresarios españoles como
Juan Abelló, Emilio Ybarra o Jesús de Polanco.
La propia investigación interna de la Agencia Tributaria habla de "acceso
irregular" a los datos. Y esa misma auditoría refleja algo mucho más grave, que
se ha "perdido parte del archivo" de la Unidad de Estudios Económicos. Un hecho que,
de acuerdo con el informe que tienen a su disposición las autoridades de Hacienda
desde 1999, supone un factor de riesgo de la posible existencia de informes y
dossieres sobre determinados contribuyentes. En 1977, cuando se hicieron públicos
algunos chantajes a personajes públicos, Hacienda se negó a reconocer estos
gravísimos hechos, parte de ellos reflejada en un primer informe elaborado
entonces. Las autoridades negaron su existencia. La auditoría finalizada dos años
después detalla los expedientes fiscales consultados y, en ocasiones, expoliados
por quienes no tenían esa inspección a su cargo. Figuran también los nombres de
quienes cometieron irregularidades y, al parecer, delitos. Ahora toca explicar qué
medidas se han tomado sobre los responsables de esas fugas y qué medios se han
puesto para evitar que hechos como éstos puedan repetirse. Hacienda está obligada a
garantizar la custodia y la confidencialidad de los datos de los contribuyentes.
La Ley de Derechos y Garantías del Contribuyente (1/1998 de 26 de febrero), más
conocida como Estatuto del Contribuyente, no ofrece dudas. En su artículo 18
establece el carácter reservado de la información obtenida por la Administración
tributaria y el acceso a los archivos y registros administrativos. Por supuesto,
el Estatuto considera que los datos, informes o antecedentes obtenidos por la
Administración tributaria tienen carácter reservado. También reconoce esta debida
confidencialidad la Ley General Tributaria (230/1963 de 28 de diciembre), que en
su artículo 113 establece la reserva de los datos tributarios, que sólo podrán
ser utilizados para la gestión de los propios impuestos.
Hacienda somos todos, y todos los contribuyentes tenemos derecho a la garantía
de confidencialidad que la ley impone. La Agencia Tributaria debe implantar
controles efectivos sobre los expedientes y sobre los funcionarios. También debe
restablecer la confianza perdida si lo que espera es obtener la colaboración
ciudadana sin la cual ningún sistema fiscal moderno puede aspirar a ser eficaz.
Hasta ahora, en una auditoría interna y reservada, la propia Hacienda reconoce que
no ha sido capaz de proteger los datos que los contribuyentes están obligados a dar.
Para exigir, es necesario contar con la confianza de los ciudadanos.
Publicado en página 16 |
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