CINCO DÍAS
         Lunes 18 de septiembre de 2000




















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Opinión

EDITORIAL
Más delitos contra Hacienda

La Fiscalía General del Estado ha hecho pública su memoria anual coincidiendo, como es costumbre, con la apertura del año judicial. La memoria incluye una serie de datos sobre los que merece la pena reflexionar. Durante 1999, al igual que en ejercicios anteriores, la delincuencia económica ha continuado en ritmo ascendente. El 64% del total de los delitos registrados durante ese año ha sido de carácter económico. Los delitos societarios aumentaron un 87% respecto al año anterior, y se incrementaron igualmente las causas por blanqueo de capitales. También creció el número de delitos fiscales. Los tribunales incoaron el pasado año 226 procedimientos por delitos contra la Hacienda pública y la Seguridad Social. Esta cifra, que representa un crecimiento del 12%, contrasta con la de 1998, cuando las causas abiertas disminuyeron un 33%.

El creciente número de delitos contra la Hacienda pública es especialmente inquietante. Y más al considerar que se ha producido durante el primer año de funcionamiento de una reforma fiscal con la que el Gobierno pretende hacer más eficiente la gestión de los impuestos y la investigación de los actos tributarios ilegales. Es cierto que la clara disminución de las causas instruidas por este tipo de delitos el año anterior se debió en parte -y en un porcentaje muy difícil de cuantificar- a las huelgas de celo protagonizadas por los subinspectores de Hacienda, que intentaron hacer valer sus reivindicaciones profesionales poniendo contra las cuerdas al ministerio (la mayoría de los fraudes que son investigados por la Fiscalía provienen de comunicaciones de la Agencia Tributaria). Pero resulta igualmente cierto que uno de los principales indicadores de un Estado moderno y eficiente es el bajo índice de delincuencia fiscal, y que toda reforma tributaria que no vaya acompañada de una reducción en el número de delitos, al final no habrá cumplido sus objetivos.

Hacienda se enfrenta al reto de conseguir un impuesto más sencillo y cercano a los contribuyentes, sin dejar por ello de velar por el estricto cumplimiento de las normas. Los ciudadanos exigen una inspección capaz de detectar, corregir y sancionar las conductas delictivas, incluidas las nuevas formas de delincuencia relacionadas con las nuevas tecnologías. El proceso de modernización emprendido en los últimos años por la Agencia Tributaria, a la que se ha dotado de más medios para luchar contra el fraude, debería manifestarse en la reducción de este tipo de delitos. Bien está que los contribuyentes disfruten de la posibilidad de realizar sus declaraciones por vía telemática, que reciban mejor atención y dispongan de un trato más personalizado, pero si la Administración no pone todo su empeño en erradicar los niveles de fraude tributario, el esfuerzo habrá resultado baldío.

Que Hacienda somos todos es un eslogan incontestable, pero también lo es que el fraude es patrimonio de unos pocos. Contra ellos, y con todos los medios de que dispone ahora, debe proceder más que nunca la acción de quienes están al servicio de la Agencia Tributaria.

Publicado en página 16

DOCUMENTACIÓN 

 
Noticias:
(18/09/2000)
Los delitos contra Hacienda crecieron un 12% el año pasado

 

 


 


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