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OTROS TEMAS FISCALES
(24-10-1998)


El secretario de Estado de Hacienda promete evitar la ruptura de la Agencia Tributaria
CONCHA MARTÍN, Logroño

El secretario de Estado de Hacienda, Juan Costa, dio ayer plenas garantías a los inspectores fiscales de que la Agencia Tributaria no se va a romper ni a fragmentar, pese a las presiones nacionalistas que anteayer denunció su director general, José Aurelio García Martín. "Nosotros tenemos que defender y garantizar un modelo de Agencia Tributaria único y eficiente", dijo Costa.

Y ese modelo único y eficiente pasa, para el secretario de Estado de Hacienda, por resolver "el déficit de información" que existe ahora entre la Administración central y las comunidades autónomas.

"De forma decidida y firme", explicó Costa durante la clausura del congreso de inspectores de Hacienda organizado por la asociación Apife en Logroño, "el Gobierno garantiza y defiende una Agencia Tributaria estatal única".

Este rechazo a la petición de CiU de que se traspase a la Generalitat de Cataluña la Agencia Tributaria no significa, según Costa, que el modelo actual no necesite cambios. Las administraciones territoriales, explicó, gestionan cada vez más impuestos, y para evitar problemas de evasión fiscal se ha decidido establecer un sistema de intercambio de información semestral.

La preocupación de los inspectores de Hacienda ha estado también centrada en la dimisión del director general de la Agencia Tributaria, José Aurelio García Martín, que según sus colaboradores más cercanos se produjo hace 15 días. Costa calificó estas afirmaciones de "rumor" que "no tiene mucho sentido".

Lucha contra el fraude.

Costa intentó contrarrestar también el ambiente de crisis y desánimo por los malos resultados en la lucha contra el fraude e hizo un desglose de los avances conseguidos "en los últimos meses".

Señaló el nuevo régimen fiscal de las pymes, la puesta en práctica del Estatuto del Contribuyente, la reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas, la mejora de los servicios de ayuda al contribuyente, el adelanto en el calendario de las devoluciones -a final de año se habrá reintegrado un 20% más que en 1997- y el acortamiento de los plazos de liquidación de los expedientes de fraude fiscal, de 150 días a 85.

Pese a todo, indicó que es necesaria "una mejor definición de los objetivos de la Agencia Tributaria". No obstante, los objetivos que enumeró son reincidentes: sustitución de las comprobaciones masivas por actuaciones en profundidad; potenciar la investigación y la colaboración con la justicia, y seguir trabajando en la lucha contra los fraudes, "que desde el punto de vista social generan un mayor reproche".

El secretario de Estado de Hacienda volvió a justificar la necesidad de la reforma del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). E insistió en que la reforma "configurará un impuesto más sencillo, aunque incorporan nuevas obligaciones de información a Hacienda".