Gaceta Fiscal

Noticias Fiscales 21 de noviembre de 1998


Los subinspectores de Tributos suspenden los encierros y concentraciones anunciados, tras la aprobación de la enmienda en el Congreso.

La Asociación de Subinspectores de Tributos ha decidido suspender, "al menos transitoriamente, los encierros y concentraciones anunciados en contra de la Agencia Tributaria" porque considera que la enmienda aprobada por el Congreso supone "un primer paso para la solución del conflicto".

La enmienda establece compromisos como que el Gobierno envíe en el primer semestre de 1999 un proyecto de ley por el que se creará el Cuerpo Técnico de Hacienda dentro del llamado Grupo B.

En ese cuerpo se integrarán los funcionarios del cuerpo de gestión de Hacienda que tengan la especialidad de gestión y liquidación, gestión aduanera, subinspectores de tributos y gestión recaudatoria.

Los subinspectores, que valoran, en una nota de prensa, el acuerdo "con prudencia y sin demasiado optimismo", tienen "la esperanza" de que una vez que se apruebe el estatuto de la Agencia Tributaria, "queden claramente definidas las funciones de los funcionarios, y que éstas se valoren según las responsabilidades".

Recuerdan que aún "queda pendiente el compromiso ofrecido por el PP y CiU para que el secretario de Estado de Hacienda y presidente de la Agencia Tributaria, Juan Costa, se reúna urgentemente con la Asociación para ofrecer una solución transitoria a los problemas planteados".

Por su parte, la Confederación de Sindicatos Independientes y Sindical de Funcionarios CSI-CSIF, también en una nota, en la que dice que la Agencia funciona "razonablemente bien" y está consiguiendo "resultados espectaculares contra el fraude aduanero, contrabando y narcotráfico", pide a los partidos políticos que no la utilicen con fines electoralistas.

CSI-CSIF considera que la Agencia Tributaria "vive momentos difíciles" por lo que se hace necesaria una llamada a "la cordura" y a la "responsabilidad" de todos los implicados, para buscar soluciones a "unos problemas de gestión de personal que están creando tensiones innecesarias".

"Los 27.000 funcionarios de la Agencia y los ciudadanos a quienes prestan su ayuda no se merecen el trato cicatero y miserable que tanto los políticos como la Agencia les están dando", subraya, para añadir que "ojalá esta paz que se avecina sea cierta y duradera".